MVOT: jarabe de pico

La cabildante ministra de Vivienda, Irene Moreira, no para de elogiar y participar en las inauguraciones de las cooperativas de vivienda financiadas en periodos anteriores. Tras recorte en  los recursos asignados a su cartera se tiene que manejar, desde el punto de vista presupuestal,  con un escarbadientes.

Tras el impacto de la pandemia debió aceptar, sin chistar, recortes de la inversión en un 15 %, más tarde, la imposición de la Dirección Nacional de Integración Social y Urbana (DINASU) a cargo de una funcionaria de estricta confianza de Lacalle Pou Herrera Brito del Pino. Nos referimos a la hermana de la ministra de Economía y Finanzas, Florencia Arbeleche Perdomo.

A los efectos de sostener el guadañazo que le pegaron a las políticas sociales, expresaron que en vivienda el gobierno anterior había dejado comprometido 40 % del nuevo presupuesto. Lo cierto es que desde el año pasado se hace visible la parálisis en el mundo cooperativo de vivienda; sigue funcionando lo que venía de arrastre. En el 2020 hubo un solo sorteo cooperativo para un cupo de 1.000 viviendas siendo que había una demanda de más de 3 mil. Ahora, una de las escasas medidas adoptada por el MVOT tuvo que ver el con diferimientos de pagos de amortizaciones o créditos hipotecarios. La medida se realizó el año pasado para cinco y éste año, para dos cuotas.

La parálisis involucra al conjunto de programas radicados en el Ministerio responsable de las políticas públicas de vivienda y, por extensión, afectando cooperativas, -y miles de familias involucradas-, realojos, convenios con Intendencias, Mevir, etc.

En el mundo cooperativo la preocupación es honda, a tal punto que se suceden reuniones de coordinación entre las Federaciones (FUCVAM-FECOVI) y la Mesa de Institutos Asesores. La preocupación incluye a la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño que emitió un comunicado el pasado mes de abril.

Aunque hay diferencia en cuanto a las cifras, se puede mencionar que el déficit (cuantitativo) en el país se ubica en el entorno de las 75/ 80 mil  viviendas. En un rapto de sinceridad el MVOT habla que podría trepar a las 90 mil.

En nota que circula entre los actores involucrados en el tema se expresa que “las expectativas de inversión estatal en viviendas de interés social han sido sacudidas por el ajuste a la baja en el presupuesto, producto de la anunciada regla fiscal, a lo que si sumamos la inflación, podemos afirmar que el recorte presupuestal ha sido superior al 20 % sobre lo ejecutado en el gobierno anterior. Lo anunciado por este gobierno en cuanto a la construcción de vivienda de interés social ya ha quedado por el camino y vemos con honda preocupación que la apuesta para disminuir ese déficit cuantitativo prioriza una vez más, a la empresa privada, a partir de un fideicomiso del cual poco se sabe”.

En el periodo pasado, el gobierno destinaba entre 35 y 40 % de su asignación presupuestal (de unos 180 millones de dólares anuales) al financiamiento de las cooperativas. Los recortes, que afectan diversos programas como ya mencionamos, golpean también a las Intendencias que, en muchos casos, colaboran con las cooperativas, asignan terrenos, mantienen o se proponen crear cartera de tierra.

Para dimensionar la magnitud de los recortes, es menester informar que el año pasado escrituraron 32 cooperativas, cuando lo venían haciendo 60/65. Hoy esperan hacerlo unas 90, alcanzando 2.000 mil familias aproximadamente. Reina la incertidumbre en cada departamento.

Buena parte de las cooperativas están radicadas en el interior; la emergencia golpea las economías locales. Las obras que hoy se ven, por ejemplo, en la ciudad de Paysandú movilizan unos 18 millones de dólares; recursos que van a barracas, ferreterías, ladrilleros, comercios, jornales, impuestos. Por esto sería interesante que instituciones  vinculadas a estos temas, tal como la hacen las Federaciones y el SUNCA expongan los perjuicios que ocasionan los recortes. Esto incluye a la Sociedad de Arquitectos (SAU), Centro Comerciales y distintos proveedores.

En la política de darle larga a los reclamos el MVOT aspira que se construya vivienda de interés social a un valor de mil dólares el metro cuadrado. Como estos son viejos planteos, las Federaciones y los IATs ya han expresado, y es materialmente verificable, que ellos construyen a 960 dólares sin erosionar calidad ni sacrificar metrajes.

Con este aciago panorama y un gobierno neoliberal que tiene un pésimo manejo de la  pandemia, las organizaciones vinculadas al mundo de la producción social del hábitat reclaman saber cuáles son las metas del quinquenio; calendario de escrituras; cronograma general; fechas y cantidad de sorteos; establecimiento de nuevos valores de tasación; recursos genuinos (recomponiendo Fondo de Vivienda); exoneración de IVA a los materiales de construcción, -como goza el programa empresarial de vivienda promocionada-, rebaja tasa de interés. Cada uno de estos tópicos tiene su concreta fundamentación. Carente de respuesta hasta el momento, la ministra sostiene que la falta de recursos es un problema del Ministerio de Economía, aunque nadie compra esa idea de hacer, uno de bueno y, el otro, de malo. La preocupación y bronca se instala en cada rincón del país; los más veteranos ven la remake de una película vista en los 90. En un futuro, las distintas formas de expresión de descontento, ganarán las calles. Atrás queda el discurso de defender “a los más frágiles”. Jarabe de pico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: