Salada Polémica

El proyecto Distrito Park (DP) estructurado por un conjunto de profesionales sanduceros para reflotar parte de la zona costera de la capital, muy degradada, desata polémicas; aunque cuenta con amplísimo respaldo incluso de las organizaciones sociales como FUCVAM, PIT-CNT, SUNCA. El mismo integra actividades y poblaciones y se inspira en experiencia regionales (Rosario, Argentina, por ejemplo) en las de Montevideo, -pionera en manejo del territorio- y en lo que se implementa en la Ex textil Paylana en la propia capital departamental, a escasos metros de la rivera del Rio Uruguay. Vale aclarar que un fideicomiso por unos 25 millones de dólares aprobado casi unánimemente en las postrimerías del gobierno que encabezó el FA, destina 7.8 millones de dólares, para dicho emprendimiento. Los cuestionamientos, a veces furibundos,  provienen de ciertos sectores del FA, refractarios a la iniciativa. El mencionado proyecto involucra 23 hectáreas fiscales y 3 privadas.

Dos políticas:  densificación con integración y revitalización de zonas degradadas o fomentar la autosegregación

Allí, aunque es revisable, se plantea elevar la cota, por lo que habría que rellenar, -ya hay zonas rellenadas en la zona, tal el caso de los accesos al puerto o el Paseo Costero, obra en desarrollo-, para implantar 8 cooperativas de vivienda, (en altura), locales universitarios, memorial,  edificios corporativos, hotel, centros comerciales, espacios públicos, polo deportivo cultural. El mismo se prevé en etapas. Los sectores críticos cuestionan que la IDP destine recursos para ello, que se intervenga en la zona con tal propuesta y que habría que ir por otro lado. Parecen descreer de la preceptiva intervención del Estado, velando por el interés general y el rol de policía territorial que debe asumir la Intendencia. Sería interesante mirar la experiencia que, sobre la planificación urbana, hace la izquierda en Montevideo y el manejo fino que tiene de las herramientas de ordenamiento. En el debate se expresan miradas ideológicas sobre rol del Estado y cuál es el modelo de urbanización que se alienta. Por otro lado, a  veces técnicos o profesionales de izquierda, continúan alimentando la lógica de ciudades expandidas, con bajísima densidad, fraccionando chacras suburbanas para que especuladores hagan suculentos negocios y luego el Estado corra llevando servicios e infraestructura; a su costo. O habilitando la  constitución de barrios privados para que sectores mejor posicionados se autoexcluyan. ¿Será ésta una política de izquierda, integradora, democrática? Un debate interesante y con muchos intereses. La ciudad es un espacio en disputa. Hay que poner todo arriba de la mesa.

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