Presión a los medios

En Uruguay, sobre todo los que tienen mucho poder, se jactan de la libertad de prensa y, en el gobierno, posan de liberales. Aunque el actual gobierno hace todo para favorecer voces monocordes que den blindaje a una gestión paupérrima que fabrica pobres y es  cuestionada en este tramo de la pandemia por el mismísimo New York Times; que se edita en los EE.UU, no en Moscú,  funcionarios copian malas prácticas y hay según el Centro de Archivos y Acceso a la Información Pública (Cainfo) “reiteradas presiones de jerarcas del Poder Ejecutivo hacia periodistas y medios”. Presionar  a los medios y periodistas no es inusual; aunque hay medios claramente alineados con los designios del gobierno que utiliza la pauta publicitaria como una eventual “zanahoria”. Aquí también habría que separar los tantos. Por estos días se relatan infinidad de episodios de presión de variado tenor. “En cuanto a los responsables de las amenazas a la libertad de expresión detectadas, en la mayoría de los casos (38) fueron organismos o funcionarios estatales. En dos de los casos reportados hubo componentes de violencia de género” informó el periódico cooperativo La Diaria el pasado 3 de mayo en base al informe de Cainfo.  Al cierre de nuestra publicación nada dijo Canal 10 ni el  periodista Eduardo Preve sobre su despido. Se maneja que lo empujo del cargo el gobierno nacional.  Cainfo señala como abuso de poder lo comunicado por Gerardo Sotelo, Director del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional a los periodistas de medios públicos, anunciando que los contenidos pasarían por el filtro de un enviado dependiente de él, con el noble propósito, de  “establecer principios y criterios profesionales e institucionales comunes” para una comunicación de calidad, férreamente plural y democrática. Se cuenta que el organismo que más restricciones puso al acceso a la información pública ha sido Presidencia de la República. Hacer periodismo, siempre crítico  del poder, es un problema en Uruguay pese a las invocaciones a las libertades y a la democracia liberal. Se agudiza la crisis socioeconómica que golpea cada vez con más dureza y el gobierno apela a una vieja herramienta muy conocida: presionar periodistas y medios. Los quieren amanuenses y que “muestren ocultando”

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