Epopeya del pueblo

El gobierno nacional, con una fortísima impronta herrerista azuzado por su triunfo electoral, intentó (intenta) pasar “su” propuesta en una ley ómnibus y en tratamiento exprés. Eso fue, es, la Ley de Urgente Consideración (LUC) Prescindió de las restricciones que generaba una pandemia sin precedentes; enorme obstáculo para  quienes utilizaron la herramienta de la recolección de firmas para plebiscitar la ley. Al amparo de un blindaje mediático, cierta dosis de soberbia, impuso la LUC con el propósito de acelerar un proceso de restauración neoliberal.

El movimiento popular que logró ponerse de acuerdo, desde sus principales organizaciones y se propone impugnar 135 artículos de la LUC, “arrastró” a la oposición política que se sumó al desafío.

Recoger firmas es una enorme apuesta bajo cualquier circunstancia. En las actuales exime de mayores comentarios. No llegar era un riesgo que se asumía; propio de la actividad política. Riesgos de unos y riesgos de otros en miradas políticas confrontadas.  Énfasis sobre cómo ver el país. Finalmente, el pueblo “sin vacas, herencias ni banderas” fue convocado e hizo lo suyo. Esto es el primer tiempo de un partido que tendrá otros capítulos. Lo interesante del caso que el debate que se avecina dejará desnudo al Rey. Cosas de los pueblos.

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