Ah, no quieren trabajar!

El programa Jornales Solidarios (JS) recibió la inscripción de 245 mil personas para cubrir 15 mil puestos durante 6 meses por una paga de 12.500 nominales (12 jornales mensuales) en todo el territorio nacional. Atrás queda el estigma de que “no quieren trabajar”, si esto se puede considerar trabajo digno. Cada Intendencia, encargada de la implementación que quedará operativa desde el próximo 1 de junio, dispone de un cupo. JS se destina a personas que no reciban “ninguna prestación salarial, ni pública ni privada, ni subsidio por desempleo, por enfermedad, jubilación, pensión u otra retribución de carácter personal”. En una interesante nota (Jornales solidarios: ¿empleo y dignidad?) aparecida en la edición 433 (20 de mayo) del semanario sanducero 20Once, el periodista Eduardo Rodríguez, reflexiona sobre el programa en cuestión al que también se le calza el nombre de “Oportunidades laborales”. Tras describir proceso que llevó a tal resolución política, expresa;  “pero con la misma honestidad conviene dejar planteada la interrogante sobre si lo que nos ofrecen como alternativa es lo mejor que pudieron construir entre todos ellos, los uruguayos que, en general, reciben de las mejores retribuciones que se conocen en el país y a quienes entregamos, en buena medida, la suerte de nuestra existencia”. Tras señalar cierto “éxtasis” de los políticos que pergeñaron programa, dispara otro conjunto de preguntas y reflexiones  muy sustantivas. Por un lado se atiende una porción menor de gente sin ingresos y sin llegar a la paga de un salario mínimo, por lo que  “debemos asumir que no serán atendidas al menos 180 mil personas o que el Estado resolvió atender menos del 10% de los que podría haber asistido en el marco de una iniciativa de estas características”. En el despliegue de los cupos por  departamento se visualiza la relación entre lo ofrecido y los  desocupados o precarizados. La brecha es enorme. Cuestiona la idea de que el programa sea un empleo y que “trae  dignidad”. Por lo que se permite expresar, “no queda claro si la afirmación refiere al monto de la prestación que recibirán o a que le exijamos a personas seriamente afectadas por una durísima situación socioeconómica que hagan algunas tareas 12 días al mes para evitar el calificativo de vagos”. Las palabras y las cosas y el empuje desde el poder por imponer un relato que evite horadar la degradación de miles, mientras otros gozan de todo tipo de exenciones, privilegios y hacen su agosto sin vacilaciones.

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