Reapertura: presión de unos, necesidad de otros

Finalmente el pasado 16 de abril, tras licencia extraordinaria por la existencia de la pandemia del coronavirus, se reabrieron las obras en la construcción, habilitando el retorno al trabajo de unos 40 mil obreros. Se estima que lo harán desde 2 mil centros de trabajo que involucran entre  500 y 600 empresas. Esto incluye las obras cooperativas. La medida implicó la protocolización de un conjunto de medidas de orden sanitario y la constitución de un Fondo de Solidaridad Covid-19, con el propósito de indemnizar a “los trabajadores que integran grupos de riesgo, por edad o por razones de salud” que no accedan al seguro por enfermedad.  El protocolo acordado será  monitoreado por una comisión tripartita. La reapertura, en pleno desarrollo de la pandemia, -con sus implícitos riesgos- obedece a que el trabajador de la construcción vive del diario jornal y no puede prescindir de tal ingreso, salvo que las patronales o el Estado se hagan cargo de ello -cosa difícil en éste sistema- y las presiones por la reanudación de las empresas.  Hay que recordar que dentro de las obras en desarrollo está la de UPM II en el centro del país, a la vera del Río Negro. El SUNCA había expresado que “no están dadas las condiciones para un retorno normal al trabajo”. En Montevideo se observa mayor movimiento, cierto afloje. A esto hay que agregarle el inicio de clases en unas 500 escuelas rurales.

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