Caen las máscaras

El empuje de la revolución feminista mundial, con sus distintas sensibilidades, horada el mundo patriarcal que ha naturalizado conductas inapropiadas, discriminatorias, cuando no delictivas.  Uruguay no está ajeno a dicho fenómeno. Recientemente saltó en el mundo del carnaval -muy apreciado por casi todos- historias de acoso y de distintos tipos de abuso; algunas fueron a parar a la Fiscalía para su investigación. También está en investigación el abuso sexual a menores, (operación océano) perpetrado por “señores” mayores muy insertos en la sociedad  y de buen pasar. Todo estas cuestiones, muchas veces dolorosas, traumáticas,  que atraviesan familia, espacios recreativos, laborales, educativos, contribuirán a sentar los cimientos para nuevos vínculos, desde la diversidad, entre hombres y mujeres; eliminando prácticas machistas, racistas, violentas, patriarcales que todos tenemos internalizadas. Desde la sociedad y el Estado se deben generar las garantías y protecciones necesarias (no es nada sencillo denunciar y exponerse) para que toda la basura salga a flote y se pueda limpiar la casa. No más prácticas abusivas, de poder, en ningún ámbito.

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