Ya no hablan de Chile, ¿y de Colombia?

Por distintas circunstancias, las derechas regionales elogiaban dichos países, particularmente Chile por su modelo de desarrollo ultraprivatizado y neoliberal. Era “el modelo” a seguir. Se cuidaban de decir las desigualdades que generaba y que era hijo de una feroz represión y dictadura militar en los 70 prohijada por la potencia imperial. Pero en el país de Violeta Parra se anidaba, desde abajo, la bronca que, tras cierta dispersión en las luchas, estallaría generando un proceso que se canalizó hacia la elección de una asamblea constituyente que redacte una nueva carta magna. En el 2006 las luchas encabezadas por estudiantes comienzan a extenderse a otros movimientos populares. Es posible cambiar. Lo interesante de la constituyente, votada hace unos días es que la derecha no tendrá capacidad de veto, lo que impedirá bloquear cambios en sentido progresista y de nuevos derechos. El movimiento popular, con altísimos costos, hace crujir el gobierno colombiano encabezado por Iván Duque, un neoliberal de pura cepa que hace de la represión en barrios pobres su política social. La chispa que encendió la pradera fue una reforma tributaria que castigaba la clase media  y trabajadores. El comité de paro, a la par de dialogar con el gobierno, negociará su petitorio movilizado. Una de las demandas, tiene que ver con el cese de la  represión policial/militar y el pleno respeto de los derechos humanos. Los pueblos buscan construir otras realidades, sin gobiernos verdugos.

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