Históricamente ajustadores

Se pasa a leer el Acta. Con el actual gobierno viviremos un revival de los años 90. La recientemente aprobada ley de urgente consideración (LUC) e inmediatamente después los recortes operados en los rubros gastos e inversiones en los Ministerios van marcando el camino. El presupuesto quinquenal, columna vertebral de la coalición gobernante, está en el Parlamento. El gobierno dice que las prioridades estarán por el lado de la educación, salud y vivienda; espacios ministeriales a cargo de Cabildo Abierto; partido militar. Habrá que ver. Tras un manejo correcto de la pandemia, con circulación viral más atenuada que en otros países, el gobierno encabezado por Luis Alberto Alejandro Aparicio Lacalle Pou Herrera Brito del Pino despliega su estrategia para sostener una política de ajuste fiscal. Instala la idea de “herencia maldita” (aunque en el exterior  hace otro discurso hablando de solidez) y, desde ahí, impulsa sus propuestas. A ello agrega la idea de utilizar las auditorias en distintas dependencias, no tanto con el propósito de dar a conocer eventuales irregularidades, sino para sostener una política socioeconómica que castigará a los que siempre castiga el neoliberalismo. Su anteojera ideológica ya quedó a la vista en oportunidad de acordar los recursos presupuestales para las Intendencias, eliminando el Fondo Metropolitano, al que accedían las comunas de Montevideo y Canelones. El economista, senador opositor, Daniel Olesker comentó en Brecha del viernes 28 de agosto que “lo primero que queda claro del presupuesto es que el gran ahorro es en salarios públicos”. Aquí ahorrarán unos 280 millones de dólares anuales. Habrá perjudicados y beneficiados con la ley de presupuesto. Se abre un tiempo de discusión, movilización y lucha de los sectores populares; buscando preservar conquistas e intensificar (con recursos) políticas sociales y de protección de los más débiles. Recuerden que el gobierno está a cargo de un Partido históricamente ajustador.

A %d blogueros les gusta esto: