Desalmados

Se pasa a leer el Acta. Desde la campaña electoral, ensoberbecida tras ganar el  gobierno nacional, la coalición multicolor de derecha se propuso establecer el relato que los gobiernos del FA, dejaron un país en ruinas. Está claro que los 15 años de gobiernos frentistas tuvieron sombras, pero es disparatado sostener la teoría de un país en ruinas. Por ejemplo, sostienen que en los últimos tiempos se perdieron cerca de 50 mil puestos de trabajo; lo cual es verosímil. Soslayan que durante las gestiones anteriores se crearon 300 mil. La confusión es otra herramienta desplegada. Distintos es lo que se dice en el exterior. Cuando se va a pedir préstamos al exterior se habla de la solidez del país, de su sistema sanitario, legal, de la reservas existentes y de la baja informalidad. Con estos antecedentes el gobierno consiguió 1.500 millones de dólares “afuera”, con tasa de interés muy baja. Pese a que la ministra de economía, Azucena Arbeleche, sostuvo que “dinero habrá” para afrontar la crisis niega 300 millones de dólares para atender a los más jodidos.

Recuérdese que en estos primeros meses de gobierno, 100 mil compatriotas, leamos bien, 100 mil compatriotas pasaron a ser pobres, -con todo lo que ello significa-,  demostrando, por extensión, la fragilidad del sistema imperante. El MIDES, en fase desguace,  operará con una lógica clientelar que ya se ve en el interior, alimentando campaña electoral. Pero hay más. Se anuncia una disminución de un 9 % de personal en el Banco República que, de 4 mil funcionarios caerá progresivamente, por no llenado de vacantes, a 3 mil. Es ocioso decir que afectará el servicio que presta el “Banco país”. Con una gestión de pocos meses, los ejemplos se multiplican y pueden ser fatigantes.

Entonces, instalar el relato es funcional a preparar el escenario para un segundo ajuste -el primero fue recortar en un 15 % los rubros Gastos e Inversiones en los Ministerios y otros organismos- a través del próximo presupuesto quinquenal y lastimar a los más pobres y asalariados. Los muchos pierden, los pocos ganan. Camuflan el interés de unos pocos, como el interés general.

El constante machaque, desde todos los espacios posibles, es funcional al objetivo y a ganarle la cabeza a la gente. Con el telón de fondo del impacto de la pandemia, innegable, el gobierno atacará conquistas incluso, de los sectores populares que lo apoyaron. Ya propició, una rebaja salarial (involucra a 600 mil empleados) que fue quebrada por el SUNCA.  Por esta vía habrá un brutal pasaje de recursos de los asalariados a los patrones, que nunca pierden. Son brutales. Anunciaron además recortes a la UdelaR; siendo que aplaudían a los profesionales universitarios y científicos que trabajan con ahínco contra la pandemia. La UdelaR, con su desarrollo en el interior, democratizó acceso a la enseñanza pública del más alto nivel. En su afán restaurador y ajustador -inherente a los gobiernos encabezados por el Partido Nacional- aspiran recortar recursos a las Intendencias; primer eslabón donde el vecino toca la puerta buscando soluciones. Tienen en la mira ANTEL y ANCAP. El intento de cerrar la planta de Portland de Ancap en Paysandú está movilizando la comunidad “heroica”. En su “embestida baguala” chocará hasta con sus propios socios.

Algunas publicaciones señalan algunos episodios de conjunción del interés privado con el público. Aquello de “dignidad arriba, regocijo abajo” está por verse. Los años 90 no son muy alentadores. Las pautas presupuestales aprobadas, a sugerencia de Economía y la OPP para las empresas públicas, resentirán fuertemente en funcionamiento de las mismas Con tal panorama, el movimiento popular organizado, articulado entre sí, se pondrá al frente de la pelea por defender derechos y evitar la brutal transferencia de recursos de los asalariados a los capitalistas impulsadas por un gobierno neoliberal que hará mucho daño. Nos esperan  cinco largos años.

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